HOME

« Jorge Errandonea | Página Inicial | Escuela Nacional de Bellas Artes »

Cipriano S. Vitureira

Primer Salón Municipal de Artes Plásticas
Número extraordinario de AIAPE. Mayo de 1940

"En este Salón -gratísima impresión general- no hay nada o casi nada de aquella
pretendida plástica que cree hallar en una lamida interpretación de la naturaleza (que hemos llamado siempre falsificación), la verdad estética.

No hay casi nada de aquellos que no aman la naturaleza puesto que la adulan y la pintan en "pose" o por encima de ella misma, para hacerla agradar, para prostituirla verdaderamente. Nada de aquellos que no vencen al objeto en su corazón y lo rehacen por la belleza. Nada o casi nada de aquellos que se vuelven serviles ante el modelo (esta es una posición inmoral y falsa que se relaciona con el servilismo social que el artista repudia desde su poderosa individualidad) y le hurtan a la obra el hombre, y, por ende, el auténtico sentido colectivo que en el ser humano sensible vibra y se evidencia. Sentido colectivo en el individualismo, con el cual se siente y crea desde la humilde cosa hasta la divinidad.
... se puede en Seade, que vemos -realmente bien orientado-, dar libertad al color que va y viene por las formas y dibujar (nosotros le dijimos una vez que desdibujaba, "fuera de foco", pero él sabía a dónde iba y el color le ha salvado), dibujar con el color directamente y dejarlo ir hacia profundidades donde modela el espacio, donde crea atmósfera cálida como barro. Se puede aunque ello no esté totalmente realizado, -es bastante por hoy- intentar así, con su grano de arena, aportar al revelador que habrá de llegar un día, el connubio parcial de la ciencia europea, (análisis espiritual, espectral casi, de la materia y de la época) y en manera absolutamente intuitiva, con la inocencia o el instinto nada espectral sino evidente y hasta estentóreo de América.
Ya sabemos que no todo es firme en Seade; que el color que viene de sacudirse la forma como una sucesión de formidables evidencias, descansa a veces detrás de las figuras como una verdadera jalea informa. Así en las dos puntas superiores de la tela. Eso que un plástico define como huecos de un cuadro. Pero no lo hace.
Y nos permitimos creer en el porvenir porque nos distanciamos de la tela y, como enseguida de oír música, nos quedan vibrando los cobres de Seade puramente plásticos, en un despliegue de equivalencias sonoras".