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Manuel Espínola Gómez

Cuando se nos pidió que escribiéramos una página sobre Felipe Seade... caímos en la cuenta siguiente: el tema.... promotor, excitante... por su misma naturaleza genérica, aparecía lleno de dificultades para nosotros.

Existen personalidades, sin duda, que "presentan", que "ofrecen" -es una manera "de decir- resalidos "flancos" ... muy descubiertos y muy "carnales", para intentar... para poder encimar y concentrar -ensayar- allí... ancho "pañol" de herramientas penetrantes, exploratorias (facilitadoras de situaciones analíticas y "conclusivas"... en consecuencia), con suficiente substancia exposicional, con sabrosura. Pero Seade no, o no tanto.
El primer soplo revelador, no obstante, se relacionaría con su obsesiva y excluyente -casi excluyente- preferencia por "levantar" ante el espectador -sea otro o él mismo- un esquema (que casi siempre acaba por transformarse -estampado sea sin alcance peyorativo- en "andamiaje"... demasiado "exterior", demasiado "simplista") de "panfletaria" descripción o información social, preocupaciones éstas, en él, de carácter implícitamente comunitario.
El segundo soplo, se vincularía con la cobertura, con la "vestimenta pictórica" -llamémosle de tal suerte- destinada a esa verticalidad fundamental, la cual puede ser registrada claramente, en su parva extensidad, como... "grumosa" o corrugada, pesante, cálida, "abrigada", muchas veces... "elemental" -incluyese en esto último, desde luego, "el modelo" de "atavío" lavanderil, orillero, pobretón-, y alguna que otra vez... "planchada", "pulimentada" o "lambida". (Podría hablarse, acaso -sin excluir, por nuestra parte, la "sesgadura traviesa"-, de una cierta especie de "sastrería sociológica"?).
El tercero, con el mayor o menor grado de tratamiento -diríase- "detenido", "demorado", "profundo", aproximativamente "sensible", "rutinariamente dominado"... en cuanto a la "manoseada epidermis rectangular" se refiere.
El cuarto, con esa... "visualizada" densidad, con ese... "tosco" espesor... siempre presentes dentro de las búsquedas inmovilizadoras, fijistas, pero, en todos los casos, muy... muy simples... dado su marcado servicio de proyección simbolista... puesto de manifiesto a través de la "frecuentación tipológica" de repetidas "poses" más o menos específicas y determinantes: mujeres... ya acuclilladas, ya agachadas, ya transitantes -también hombres, dentro de dicho transcurso, si bien con menor peso "gravitacional"-, sin que LO ESTÁTICO se vea demasiado comprometido... en su entrega, en su entereza inconmovible, intemporal.
El quinto, nos alcanza la inquietud seadiana de "probar y probar", sin "margen" siquiera potencial para "cabriolas aventureras", obteniendo un resultado muy parecido en sus "diferentes forzamientos talantescos"... y aún en aquellos donde podemos practicar "deslindes" de índole matérica.
El sexto, una socorrida utilización de veladuras sanguinolentas (a veces sobre terreno escabroso, "a contrasurco") que le facilitan -le facilitaban- la intránea, gradual "correspondencia sonora" entre sus partes... a expensas de la "frescura" -de la frescura natural-, del "cortante, frío filo" del óleo "aireado". (Su musa... es una musa obscura, mulatilla, adusta, supónese que densificada de fatigas acumuladas -puede que medio "somnolienta"- más... ciertamente resistente y como "empecinada" -DlRECCIONADA- tras un destino diario de trabajos, propósitos, reclamos "identificadores"...)
El séptimo, muestra ejemplos que tienen algo... algo... algo como de ópera hecha con "engrudo pintoresco o folklórico", con "harina mágica" (véase el "gran corcovo"... que recuerda las carnestolendas "posadianas", nítido ápice de su cúmulo manufacturero); otros... que tienen bastante del carácter "ALZADO" e "ÍNTER-ALZADO" de un tapiz (tranquilos pasajes históricos... sin la "ajetreada" -afectada- heroicidad "de hojalatería); otros "envueltos" en el "planismo atmosférico"... inherente al magisterio labordiano (ah, la mujer, la "mujer anónima", DOBLADA -"penalizada"- sobre su Singer inglesa, sin que el peda!, sin que el pie, sin que la mano conductriz... cesen el vaivén); otros... con mucho de caricatura ilustrativa, ocasionalmente hasta "comadrona" (caray, las viejas cotorronas "editando" la extensa "crónica de cancel" -debe saberse, empero, que "el-chisme" es un modo menor de participación, de "protagonización", de determinación... históricas-, o también, referido a la efigie inflacionada de Churchill, haciendo uso de una mordacidad "trepidante"... al convertir su carota familiar... en "lechón" agigantado, galerudo y "tagarnínico"... pero... curiosamente no exento de un impensado "residuo" de límpida ternidumbre...) La totalidad de ellos -es probable que la casi totalidad-, sin embargo, "desfila" con comprimida humildad... ENHIESTA, no vociferada... sí, apenas deslizante, "transversalmente secreta", con un poquitito propio -no?- de esos crustáceos -del bicherío ...bah-de la inconfortable humedad ... (Y otros aún... disponiendo de infrecuente "color" jugoso -"OFRECIDO"-, donde pesados frutos "tridimensionales" acentúan su abultamiento "poliédrico" -allí está, quietito, Vincent agazapado... - hasta despertar el deseo de agarrarlos y hacerlos rodar -con ruido y todo-plano abajo...)
El octavo, en fin, con no escasa vertiente... tensada, documental, en la que cierto rigor "clasicista" se apodera de su rostro "asomado" (muchas, muchas veces "espiado", "avistado", "vigilado", yéndose... como quien dice... "a tiro hecho" -desde luego-, o... "encaminándose" hacia tales pómulos desafiantes... "a hurtadillas", animado por la finalidad de "sorprender"... no se sabe qué) aproximándonos así... una versión ejemplarizante de lo que es la "exigente", puntualísima construcción rostral. Y poco más. Predominio alternado... de rojeces, de ocredades, de aceitunerías, de grisuras, de negrismos.
Hay, más allá, con todo, "inerciales contradicciones de clímax"... que no entorpecen paro nada la comodidad del acto "prensor": altísimas "dosis" de intimidad callada, a pesar de lo propiamente -"subrepticiamente"- "declamatorio", enfático o tieso... o apenas "mostrado"... o "pre anunciado"; de quietismo ensimismado, a pesar de las "marchas", de las traslaciones... entre reivindicativas y laborarías (planteamientos... casi "giottescos", con cabalgadura "jesúsica" y demás; también... con sucesivos, sobrepuestos... roperiles atados cabezales... "substituyendo" el sombrerería cuantioso y acompasado de Orozco o de Siqueiros...), ordenadas, pues, bajo la agobiante "techumbre" de la intemperie, ya "amenazante", ya "mantecosa"; de densidad aplomada, a pesar de las "prestas", "oportunas", "tácitas" denuncias ... defiliación económica, clasista, política... del autor; de calidez minuciosa, a pesar del "somero" esquematismo poco menos que "slogánico" o "formulista" que prefiere manejar... dentro de su apretado "alvéolo domiciliario". (General "asfixia" -tampoco en los flamencos existe el oxígeno, el aire, aunque sí, pero no "aquí", la nitidez del vacío-, "acoso ambital", tope limitáneo, confinante, de superficie. No hay "caminata" posible desde el lienzo... "hacia atrás". No hay horizonte). Pero hay, por supuesto, un punto sobre el cual difícilmente se esté en desacuerdo: Seade ES -fue-un "pintor de raza", de los que practican "transfusiones" alertadas, serviciales, sobre cualquier área extenuada, exhausta -es claro, son "los hijos directos y concretos", "los sobrinos ideológicos"-, haciendo prevalecer, contra viento y marea, la triunfante, solitaria rotundidad de lo intensamente "VIVIDO"... sobre la displicencia, la flojedad, la mercancía. Ejemplo apropiado, quizás eficaz, para nuestra dispersa, ventilada época "moderna", tan proclive al "bombo tempranero" como a la "insaciable" y no siempre disimulada billetera "dolariega"... NO POCAS VECES A COSTA DE LO QUE FUERE...